—Has caído en una trampa. Una misteriosa llamada anunciando el secuestro de su hermana menor, recuerdos perdidos y un inexplicable accidente de tráfico. De la noche a la mañana, Han Chaea se convierte en sospechosa de un crimen. Entonces, un hombre que afirma ser el fiscal encargado de su caso aparece ante ella y le propone un trato. —Quiero ayudarte para que no seas víctima de ninguna injusticia. Pero ¿aquella mano que le tiende representa su salvación... o es el comienzo de una nueva trampa? —¿Te has dado cuenta de lo seductora que puede ser tu mirada? Un hombre que, a pesar del desprecio y la repulsión que refleja su expresión, no puede evitar desearla. —¿De verdad quieres acostarte conmigo?... Profesora. Ante aquellas palabras dulces y peligrosas, susurradas junto a su oído, Chaea cierra los ojos. Atrapados en una trampa meticulosamente planeada, cuanto más intentan resistirse, más irresistible se vuelve la atracción que sienten el uno por el otro. ¿Es amor? ¿Es odio? ¿O simplemente deseo? Ninguno de los dos conoce todavía las verdaderas razones por las que se desean.