Hace veinte años, Genji, viudo y antiguo miembro de la Yakuza, rescató lo que creía que era un gatito abandonado bajo la lluvia. Aquel «gato» resultó ser un ser no humano con la capacidad de cambiar de forma, y Genji se encontró criando a un niño. Ahora, ese niño se ha convertido en un apuesto joven, y su relación comienza a transformarse.